Me sorprendo llamando por teléfono a mi buen amigo. Me sorprende el tiempo que llevamos haciendo cosas juntos. Hemos paseando por las montañas. Hemos dormido al raso. Hemos comido brochetas en lugares llenos de historia. Hemos pedaleado juntos. Hemos compartido momentos familiares. Hemos hecho alguna que otra "picia". Hemos sufrido alguna pájara en lugares inhóspitos. Hemos pasado mucho frió. Hemos planificado con ilusión cosas. Nos hemos acordado de los muertos de algun amigo. Hemos rodado a 85 pulsaciones por nuestras sendas. Hemos tenido alguna pequeña lesión etc.
Revisando nuestra amistad me doy cuenta que a medida que pasa el tiempo y seguimos viéndonos, hablando, saliendo, llamándonos, en definitiva haciendo camino juntos, el tiempo nos va uniendo más y por eso lo único que nos deseamos es salud para poder seguir haciendo todas esas cosas que nos gustan tanto y que hacen que nuestros lazos sean más fuertes.
El otro día, en uno de esos momentos transcendentes, hablando de amistad a altas horas de la madrugada, en otro foro muy distinto, llegamos a la conclusión de que tiempo, mucho tiempo es lo que se necesita para profundizar en la amistad o para que se diluya como un azucarillo
No hay comentarios:
Publicar un comentario