Sabíamos que nos quedaban pocos momentos en compañía. Sabíamos que eres nuestros últimos kilómetros. Sabíamos que esas fotos que hacíamos quedarían para el recuerdo. Sabíamos que esta era una despedida anunciada. Mi querida Linda Pulgosa tiene otros planes.Nuestros caminos están a punto de separarse. Se que la espera una bonita vida y también se que su corazón seguirá latiendo con dulzura. No es una despedida triste, es una despedida obligada por las circunstancias. No podremos hacernos reproches, no hay motivos. Los dos hemos puesto nuestro corazón y nuestro cerebro en cada pedalada, en cada trazada y en cada frenada. A los dos nos esperan nuevas experiencias, nuevos retos y otra manera de vivir la vida.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Linda Pulgosa ha visto en unos meses lo que otras que presumen de mucho pedigree no verán en la vida, eso es lo que cuenta.
ResponderEliminarSaludos, Jose.
Pero donde coño estas? Que lugares más particulares visitas!
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