martes, 26 de abril de 2011

Creo que me volví loco...









Creo que me volví loco siguiendo aquella flecha amarilla.Sabia que todo me saldría redondo. Un vuelo barato me llevo al lugar de salida. Una flecha amarilla y un beso en la mejilla me dieron el pistoletazo de salida. Eran las cinco de la tarde y tenia un par de días por delante. Lo de hacer el viaje a pie me seducía desda hacia tiempo. No saber como responderá tu cuerpo y no conocer tus limites ponía la guindilla a la historia. Hacerlo en solitario era algo que ya tenia olvidado. Prefiero ir con en buena compañía que solo,aunque yo suelo ser una buena compañía para mi mismo.

Caminar a la luz de la luna es algo diferente y cuando la luna llena te va contando historias solamente tienes que hacer una cosa, escucharla.

El tiempo me fue dando alegría tras alegría. Las escasas gotas solamente se convirtieron en chaparrón, los últimos dos kilómetros de recorrido(¡de que mal humor me pone estar empapado!)

En dos días y con diecinueve horas de caminata deje resulto el asunto. En ese tiempo tuve ocasión de ver animales en su estado natural, caminar con mis pensamientos, recibir llamadas de los que más me quieren, conversar con buena gente de aldea y deleitarme con los bonitos paisajes de la Asturias rural. Espectaculares fueron los amaneceres y los silencios y los sonidos de los pajaros al amanecer, el arcoiris de Anayo y las conversaciones conmigo mismo.

Y como siempre el gran placer de llegar a casa y contarlo todo a tus seres queridos y amigos.

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