Cuando instale el contador en esta bitácora, me comía la cabeza tener más y más visitas. Lo que se inicio como algo intimo, un diario personal, un álbum de fotos o algo parecido deseaba que fuese más y más visto. Lo seguían amigos del trabajo, de mis andanzas cicloturistas, de mi familia, de mis lugares de reunión, amigos hechos en la red, en fin amigos de muy diversa procedencia. A algunos les gustaba que les enseñase imágenes de mi cuidad, otros preferían que hablase de cosas más personales y otros me seguían de manera incondicional.
Pasado un tiempo dejo de importarme la cantidad de visitas, lo que me empezaba a gustar eran esos pequeños detalles personales. Darle un abrazo virtual a un amigo, agradecer ciertos gestos a mis colegas, compartir sensaciones pasajeras o sentimientos más intensos, reflejar sonidos con matices muy difíciles de calificar.
Me han pasado cosas muy bonitas en este canal de comunicación. Además me siento muy cómodo y no me supone un esfuerzo personal demasiado intenso. Si me apetece cortar y pegar un artículo lo hago. Si me apetece colgar un video que me paso un amigo y me aporta algo, lo cuelgo. Si quiero tomarme unos días de relax lo dejo programado todo y me olvido por unos días del ordenador. En ocasiones me apetece mirar hacia atrás y recordar momentos estelares, pues rebusco en mis archivos y en mi cabeza y saco lo que encuentro y lo que recuerdo. En ocasiones me veo obligado a cambiar ciertos datos para no herir sensibilidades o quedar con el culo demasiado al aire.
Pues bien hoy lo que me apetece es compartir contigo un buen descenso por un bosque encantado. Tendrás que echarle un poco de fantasía pero sentirás el riesgo, percibirás olores y creerás que eres la persona más feliz del mundo por unos minutos. Y que conste que lo puede hacer cualquiera de mis visitantes ,aunque tu sepas que no eres normal. Esto es para ti., porque lo que más mola es llegar a casa ponerse las zapatillas y la bata y contar la película a los que habitan tu hogar. ¡Que lo disfrutes!
Pasado un tiempo dejo de importarme la cantidad de visitas, lo que me empezaba a gustar eran esos pequeños detalles personales. Darle un abrazo virtual a un amigo, agradecer ciertos gestos a mis colegas, compartir sensaciones pasajeras o sentimientos más intensos, reflejar sonidos con matices muy difíciles de calificar.
Me han pasado cosas muy bonitas en este canal de comunicación. Además me siento muy cómodo y no me supone un esfuerzo personal demasiado intenso. Si me apetece cortar y pegar un artículo lo hago. Si me apetece colgar un video que me paso un amigo y me aporta algo, lo cuelgo. Si quiero tomarme unos días de relax lo dejo programado todo y me olvido por unos días del ordenador. En ocasiones me apetece mirar hacia atrás y recordar momentos estelares, pues rebusco en mis archivos y en mi cabeza y saco lo que encuentro y lo que recuerdo. En ocasiones me veo obligado a cambiar ciertos datos para no herir sensibilidades o quedar con el culo demasiado al aire.
Pues bien hoy lo que me apetece es compartir contigo un buen descenso por un bosque encantado. Tendrás que echarle un poco de fantasía pero sentirás el riesgo, percibirás olores y creerás que eres la persona más feliz del mundo por unos minutos. Y que conste que lo puede hacer cualquiera de mis visitantes ,aunque tu sepas que no eres normal. Esto es para ti., porque lo que más mola es llegar a casa ponerse las zapatillas y la bata y contar la película a los que habitan tu hogar. ¡Que lo disfrutes!
Bergmönch - Hiking uphill Wheeling downhill from Thomas Kaiser on Vimeo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario