Bueno, no tengo una buena explicación, pero por lo menos me quedaré escuchando una bonita canción
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
En mi casa también había mucha costumbre de tomar en Navidades fritos de coliflor ...¡y me encantan!!!, de todas formas estoy segura de que los tuyos estarán exquisitos también...no me preguntes el por qué, pero estoy segura...
ResponderEliminarCompartimos extrañas fijaciones alimentarias(Me informo mi madre de esta entrada)
ResponderEliminarSeguro que esta buenisimo...Mirando la foto ya quiero una.
Un besin de tus amigas de Luanco.
Pues tienen buena pinta y a mí me suenan a caseritas....
ResponderEliminarun besazo