El caso es que pude disfrutar de la compañía de un monton de Pelayos y demás ilustres cicloturistas. El terreno totalmente embarrado me brindo un divertido paseo. Memorable el bosque de pinos en compañía de Hector y la fuerte subida al pasar La Collada. Pero el sonido de mi tambor y mi querida Dichewemy me indicaban que ese no era mi momento. Después de un momento de dudas y a mitad de ruta, decidí salir por la puerta de atrás y emprender una triste retirada. El olor a fideua de una casa de aldea, las ganas de tomarme una siesta y lo del partido de las 8.30h me lo dejaron todavía mas claro.
Un sentimiento que hasta hoy no había tenido invadió mi corazón. Lastima por dejar algo a medias.Tristeza por abandonar una bonita empresa. Rabia por escaparme de manera clandestina y la soledad de emprender la huida en medio de la niebla, el agua y el frió ,en mi modesta compañía. Pero te puedo decir que de esta ultima parte de la ruta con más agua, más niebla y más frió me sugirieron estas ideas:
- No se acaba el mundo por dejar algo a medias.
- Se que tendré otra oportunidad de acompañar a mis amigos.
- No me he hecho daño.
- Los de Pelayo me disculparan.
- Dichewemy no ha sufrido demasiado.
- Topi me contará como fue el final de la ruta.
- He podido relajarme escuchando a The eagles.
- He vuelto a comprobar que no soy el ombligo del mundo.
- Se que no estoy solo en este mundo lleno de caminos trialeros
- No soy el único que se ha encontrado en una situación parecida.
Solo para darte un poquito de envidia, te diré que los que acabaron la marcha, a pesar del frío, la humedad, el barro, las averías y los tirones, se fueron con una ración de satisfacción que les durará todo el verano y parte del otoño (o hasta que el mecánico les pase la minuta...)
ResponderEliminarDicen que una retirada a tiempo es una victoria segura en el futuro.
ResponderEliminarNo fuiste el unico, si te sirve de consuelo. A mi me paso un poco de lo mismo. Ya en La Collada dudé de volverme para casa pero aguante hasta la comida y me di por satisfecho.
ResponderEliminarComo siempre un 10 para los Pelayos por su estupenda organización. El bosque de Brañaverniz fué magnifico a pesar del barro.
Paul