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Un dia el chacal

Un día que el chacal estaba cazando vió una paloma que volaba sobre él. El chacal, gritándole le dijo : “Oye, paloma, tengo hambre. Tírame a una de tus crias”. ‘No quiero que te comas a una de mis crias’, dijo la paloma. ‘Entonces volaré hasta donde tí, y te comeré a tí también’, contestó el chacal. Asustada la paloma, dejó caer a una de sus crias, y el chacal se escapó con ella entre sus tientes. Al día siguiente, el chacal amenazó a la paloma con el mismo destino, y otro bebé pájaro bajó a su garganta. La mamá paloma lloraba sin consuelo hasta que pasó una garza y al verle llorando le preguntó : ‘¿Por qué lloras? ‘. ‘Lloro por mis pobres bebés’, contestó la paloma. ‘Si yo no se los doy al chacal, él volará hasta aquí y me devorará también. ‘ ‘Eres un pájaro tonto, ‘ replicó la garza. ‘¿Cómo puede volar hasta aquí si no tiene alas? No debes hacer caso de sus tontas amenazas. ‘ Al día siguiente, cuando volvió el chacal, la paloma se negó a darle otra de sus crias. ‘La garza me ha dicho que usted no puede volar, ‘ le dijo. ‘Que la garza tan entrometida, ‘ murmuró el chacal, ‘ya verá como me las paga por tener la lengua tan larga. ‘ Cuando el chacal encontró a la garza que buscaba ranas en un estanque, el chacal le dijo: ‘Con ese cuello tan lago que tienes, ¿que haces para evitar que se te rompa por la mitad cuando sopla el vient? ‘ ‘Lo bajo un poco, ‘ dijo la garza, a la vez que bajaba un poco su cuello. ‘Y ¿cuándo el viento sopla más fuerte? ‘ ‘Entonces lo bajo un poco más. ‘ dijo la garza, bajando un poco más su cuello. ‘Y ¿cuándo hay un gran vendaval? ‘ ‘Entonces lo bajo aún más, ‘ dijo la el pájaro tonto bajando la cabeza hasta el borde del agu Entonces, el chacal saltó sobre su cuello y sonó un crujido al rompérselo por la mitad. Y desde ese día, la garza tiene su cuello torcido

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana