Llega un día que lo que empezó siendo un simple compañero de salidas, se convierte en otra cosa. El cariño hace el roce y en esto de las dos ruedas va más allá. Lo que empezaron siendo conversaciones banales y sonrisas, se acaba convirtiendo en algo personal e intransferible. Empieza a ser algo más que verse los fines de semana. Se mezcla la vida ordinaria, el día a día de la ciudad y los acontecimientos personales. Lo que es una afición se transforma en algo mucho más grande. Una simple fotografía, el cumpleaños de un hijo o sus actividades deportivas, las vacaciones en la nieve, las circunstancias laborales. Todo confluye para formar otra cosa que .....
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor
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