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Resaca de tanta belleza.



Lo de ayer es un buen augurio. Creo que me estoy viniendo arriba de una manera un poco preocupante. Unas alegres salchichas con arroz y un postre delicioso me han dado la energía suficiente para marcarme una "enorme" ruta por los alrededores de mi cuidad.Claro que todo esto no habría sido posible sin la inestimable ayuda de mi amiga "amistad". Que fácil es dejarte llevar (o acompañar) por los que han pasado esa barrera que va más allá del compañerismo y se suma a la de los escasos amigos.
Cinco horitas de ruta dan para muchas cosas.Rodar en pareja es muy bonito, aunque te lleven "a gancho". Las cuestas te sirven para dejar de hablar y pensar en lo hablado. Las bajadas te sirven para cortar conversaciones y divertirte como un bebé. Los escasos llanos te sirven para acelerar el ritmo y continuar con la conversación cortada uno segundos antes.
Pero ayer fue todavía mejor. El atardecer nos pillo en el medio de un bosque de pinos muy extenso. Y todo esto sumado con un descenso poco técnico y muy rápido.Ver al sol ocultándose, a tu compañero bajando como una posta y al fondo las luces de tu ciudad que empiezan a cobrar fuerza, ha sido una verdadera gozada. Después la oscuridad y una senda tranquila para poder saborear todo lo que ha pasado en una gloriosa jornada de BTT del grande.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana