Ir al contenido principal

Paseaba un 31 de Enero..

Paseaba un 31 de Enero por el carril bici que acaricia el mar Cantábrico, cuando un delfín con unos ojos increíblemente alegres me pregunto por el motivo de mi media sonrisa permanente. No supe muy bien que contestar. En ese momento llego a mi nariz el olor de la cena que estaban preparando en las cocinas del Sanatorio Marítimo. Un olor que todos los días me parece igual y que alimenta a un sinfín de personas con distintas discapacidades.
Motivos para esbozar esa media sonrisa tengo a mogollón. Podría llenar folios con pequeñas cosas que me llenan de alegría y de entusiasmo por vivir pero estoy un poco perezoso y con te puedes dar una idea de lo profundo de mis pensamientos:
1ª En mi trabajo me puedo permitir en lujo de dejar la bicicleta sin candar, NADIE ME LA LLEVA.
2ªM e he comprado unas zapatillas con una inscripción que dice "STAR OF THE NIGHT"


P.D. Al acabar el día me gusta recordar dos cosas positivas que me han pasado ese día y siempre lo hago mientras escucho una dulce melodía.

Comentarios

  1. Anónimo2/2/12 09:33

    Estás que te sales con la música!! Espero escuchar contigo esta canción en directo la próxima semana en el concierto de los Gansos Rosas!!

    ResponderEliminar
  2. Anónimo2/2/12 13:52

    allí nos vemos. llevaré la chupa de cuero y las cadenas. blue

    ResponderEliminar
  3. Anónimo2/2/12 16:49

    Tú energía siempre es contagiosa.
    Vane

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana