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Sin techo

Resulto una noche expendida. Dormir al aire libre siempre resulta especial para los que dormimos siempre caliente. Dormir bien acompañado lo hace todo diferente. Te sientes protegido y esos últimos comentarios antes de cerrar los ojos hacen que descanses bien. Si además has gastado todas tus energías durante el día, el sueño reparador está asegurado. Pero en este momento me estoy acordando de otro tipo de personas que duermen a la intemperie. Acabo de firmar mi colaboración con ACNUR. En mi muñeca tengo una pulsera que repite en varios idiomas la palabra REFUGIADOS.
En mis próximo vivac trataré de solidarizarme un poco con esas personas que no tienen un techo y que su futuro es tan incierto que me da pena solamente de pensar en el.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana