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A la vuelta de los años

Me sorprendo llamando por teléfono a mi buen amigo. Me sorprende el tiempo que llevamos haciendo cosas juntos. Hemos paseando por las montañas. Hemos dormido al raso. Hemos comido brochetas en lugares llenos de historia. Hemos pedaleado juntos. Hemos compartido momentos familiares. Hemos hecho alguna que otra "picia". Hemos sufrido alguna pájara en lugares inhóspitos. Hemos pasado mucho frió. Hemos planificado con ilusión cosas. Nos hemos acordado de los muertos de algun amigo. Hemos rodado a 85 pulsaciones por nuestras sendas. Hemos tenido alguna pequeña lesión etc.
Revisando nuestra amistad me doy cuenta que a medida que pasa el tiempo y seguimos viéndonos, hablando, saliendo, llamándonos, en definitiva haciendo camino juntos, el tiempo nos va uniendo más y por eso lo único que nos deseamos es salud para poder seguir haciendo todas esas cosas que nos gustan tanto y que hacen que nuestros lazos sean más fuertes.
El otro día, en uno de esos momentos transcendentes, hablando de amistad a altas horas de la madrugada, en otro foro muy distinto, llegamos a la conclusión de que tiempo, mucho tiempo es lo que se necesita para profundizar en la amistad o para que se diluya como un azucarillo

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana