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Santa Barbara







Ya queda atrás el día de Santa Barbara pero yo sigo recordando el sonido de los voladores, la subida a la escombrera, el frió de la mañana. las delicadas bajadas por culpa de la hojarasca mojada, las bocaminas, los profundos desniveles y las plácidas conversaciones. No podíamos buscar mejor día para recorrer el valle de Turón y subir al Pico Polio, era el día de Santa Barbara. A lo lejos escuchábamos el sonido de los voladores y veíamos pequeños pueblos en los que la alegría no es lo que más abunda. Pueblos que están padeciendo la crisis actual de una manera brutal. Encontramos edificios en ruinas y comidos por la vegetación, bocaminas cerradas para siempre, chatarra industrial por las cunetas y sendas hechas con los tan mal utilizados fondos mineros.



En medio de toda esta desolación un paisaje asombroso con unos colores de otoño que eran una caricia para nuestros sentidos. Y dandovueltas a toda esta historia me acordaba de ti Barbara. Si me imaginaba que estarías por Utrecht en tu citybike celebrando el día de tu santo. Sentía de veras que la crisis y la necesidad de desarrollarte profesionalmente te haya hecho una emigrante más. Pensaba que los mejores, los más valientes, los más osados son los que se van para labrarse un futuro mejor. Mas tarde en mi casa y mientras escuchábamos la canción que te posteo, nos seguíamos acordando de ti y nos dábamos cuenta que la distancia no existe en los corazones de las personas y por eso y solamente por eso nos sentíamos bien y nos reconfortaba saber que no te robarán nunca la cartera porque eres una mujer muy....





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Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana