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¿Vértigo en nuestras vidas?



No me gustaría ver a mi hijo subido en una de esas bicicletas y tomando los riesgos que esos intrépidos muchachos están tomando. He de reconocer que su corazón y su buena técnica les hacen vivir emociones intensas y disfrutar de momentos inolvidable.

Sin embargo también he de reconocer que para los asuntos de la vida, me gustan las personas que se comportan como esos muchachos. Esas personas que arriesgan, que toman decisiones, que no les gusta estarse quietos. Que saben que la vida solamente se vive una vez y que saben que para vivir hay que estar siempre en movimiento, avanzando, aunque eso signifique sufrimiento, lucha, dolor o pasar penurias. Cuando los veo desde la distancia siento admiración por su coraje y por su determinación. A diario todos tenemos la posibilidad de elegir entre hacer esos descensos temerarios o quedarnos sentados en el sofá de casa. Por fortuna en esta bitácora suelo encontrar amantes de emociones fuertes y de vivencias intensas. Por fortuna estamos al lado de la vida cuando derrocha alegría y pasión. Por fortuna los que por aquí pasamos, nos transmitimos esa ilusión y para mi gran felicidad el aliento de mis seres queridos está impregnado de esas esencias.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana