La sonrisa seguía puesta y parecía que había pasado un año en aquel pequeño instante. El me dijo que ya que teníamos entre los burritos al campeón de Asturias de ciclocros 2012 en la categoría Elite, tendríamos que buscar un motivo para dar una medalla de campeón a cada uno de nuestros amigos. Solamente tuvimos que mirar con otra mirada a nuestros amigos, desde el cariño encontramos un motivo y una cualidad única en cada uno de ellos y nos hinchamos a repartir medallas, todas brillantes, todas de oro y todas más que merecidas. Ahora sabrás cuando te mires al pecho por que luces ese medallón grande y pesado en tu pecho.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor
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