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Al atardecer

    Alatardecertodosvanconsusviejasbicicletasalparque.Sellenandegentejovenconganasdeacabareldiaenpazconsigomismo.Semezclanlosoloresabarbacoaconlosdelahierba. Semezclanlasnacionalidadesveogentedemuydiversaprocdencia.Paradestacarlaarmoniaylaplacidezdellugar.Perohaymásencadaparquepasalomismo. Sonlosreyesdelabarbacoa.Entretodasmefijoenlasbarbacoasdeusarytirarquetienenlosgruposdegentemasjoven.Enotrosparqueslosoloresmásfuertessonlosdelassustanciasprohibidasesossitiosmegustanmastodavia.Allínohaybotellonperotodoelmundoestabebiendoenlacalleynopasanada.Tampocolosciclistasllevancascoylosciclomotorscirculanporelcarrilbicisincascoyapesardeesohaybastanteordenylagentenoseinsultacuandolosdemáscometenunerrordecirculaciónymuchascosasmásqueposteareenotromomentoporqueahoramismoacabodeperderelespaciadordemiordenador.¿Te has dado cuenta?

Pero hay mucho más

Seria un poco necio si en mi viaje por Holanda solamente hubiese utilizado mi mirada unidireccionalmente. La comida ha estado en un lugar preferente. Esos arenques crudos, esos desayunos de cuento, la comida callejera y la hecha a la luz de las velas. Particular mención merece lo del orgullo gay. Estar en Ámsterdam y ver los canales llenos de gente, las plazas con sus dj poniendo música y todo el mundo de fiesta ha supuesto uno de los mejores momentos de mi periplo. He visto un pueblo alegre, relajado y siempre amable. Lo de Parade tampoco estuvo mal. Un local totalmente decadente y abarrotado con sus teatros de travestidos, sus cines en blanco y negro y los tiovivos para adultos. Mucha cerveza por todos lados y mucha comida de todas partes del mundo. Las cervecerías, los cafés, los coffee shop y las tiendas siempre llenas con gente comprando. Los cajeros con colas, los músicos callejeros, las estaciones abarrotadas y ese delirante the color runer que nunca se me olvidar...

Mi bici holandesa

Tenia que ser así, visitar Holanda y no hacerlo de la mano de una holandesa no tiene demasiado sentido. Estaba muy, muy sobada. Ni de segunda, ni de tercera mano. Allí por 60€ te llevas una en una condición aceptable para llegar a tus destinos. Frenos de contra pedal, muchos ruidos y unos piñones que seguramente no pasaron la itv hace 100 años. ¡Pero lo que podemos pedir a una bicicleta lo tenia! Juntos dimos largos paseos por las afueras de Utrecht y nos pudimos hacer una idea aproximada de como van las cosas por esas latitudes. En la ciudad tuvimos que adaptarnos a su fuerte ritmo de pedaleo de los lugareños y por el campo nos sorprendió la falta de dificultades que hiciesen peligrar nuestra integridad personal. ¡Qué sencillo es andar en llano! ¡Qué gozada tener preferencia  en la carretera! ¡Qué relax a la hora de cruzar rotondas! Sorprendente lo de los semáforos, siempre rodeado de ciclistas. Y los fines de semana las familias con la casa a cuestas para los campin...

Gente feliz¡

Paseando por las calles de las ciudades holandesas he visto gente feliz. Seguro que su "no crisis" tiene mucho que ver en este tema, pero seguro que también hay otras cosas que les hacen ser y estar así. Esa imagen de las mamás con sus niños en bicicleta o la de los ancianos yendo a la compra con sus destartaladas bicicletas y sus alforjas desgastadas, no se ven por estas latitudes. En mi retina tengo imágenes de esas a montones y en mi cámara instantáneas para postear mil días. Pero de todas me quedo con la de aquel  bebe, sentado en un soporte sobre el manillar de la bicicleta de su mamá, con su dedo del pie en la boca y el aire dándole en el rostro. Es fácil que el sentirse tan bien sea beneficioso para su futuro y es seguro que seguirá el buen ejemplo que ve a su alrededor. Si te detienes a ver las imágenes que te posteo mientras escuchas la música de la creedence te harás una idea exacta del ambiente que reina en esas ciudades.