La fiebre del gravel ha venido para quedarse. Asturias no es el mejor destino para este tipo de recorridos y si le añadimos nuestra climatología la cosa se pone más difícil. Mucho barro, mucha piedra y demasiados desniveles. Pero eso no es impedimento para los que amamos este deporte. Y ya sabemos que las actividades al aire libre tienen estas cosas.
Lo cierto es que ya encontramos grupos numerosos de aficionados al gravel haciendo recorridos similares a los que hacemos con nuestras "gordas". Este fin de semana ellos también se han comido la tremenda borrasca que nos ha visitado

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