Amigos por una semana, por un día o por unas horas. Esos amigos que vas dejando con el transcurso de los años.
El Camino de Santiago tiene esas cosas. Da igual de donde vengas, quien seas o en que medio te desplaces. Esos momentos de descanso en los albergues dan para muchas cosas. Días de lluvia, días de sol aplastante, días de viento, días tranquilos o simplemente días. Días que llevan sus noches, sus cenas, sus desayunos, sus duchas y sus momentos de silencio.
Cada una de las imágenes del collage es un gran recuerdo. Personas que con toda certeza no volvería a ver y personas con las que he compartido momentos muy entrañables. Momentos que me han hecho crecer y hacerme mejor persona. Me han enseñado a confiar en el ser humano, a mirar a los ojos a las personas y a dejarme sorprender por vidas maravillosas y por otras no tan bonitas.

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