Una de las mayores gozadas del viaje llega cuando te sientas a la mesa y comes las especialidades de la zona. Hemos pasado unos días en Galicia y disfrutamos como niños del pulpo afeira. Recordamos aquel viaje por Portugal cenando, noche sí y noche también, bacalao en todas sus especialidades. O aquel otro por la senda del Ebro saboreando pimientos, espárragos y demás maravillas de la huerta local.
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