Una bicicleta y un muchacho desconocido. Una tarde en el skate park y aparece un rostro, una persona con vida propia. Muy fácil la relación con los que por allí se pelean con la gravedad. Conversaciones fáciles para buscar ángulos y alturas. Pero por encima personas con personalidad. Chicos con gustos muy definidos y con ganas de superarse y hacer trucos imposibles.
Una bicicleta y una cámara de fotos es todo lo que necesitamos para pasar una gran tarde.
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