Por estas latitudes es lo que hay. Primer día del mes de agosto y la bruma( orbayu) que cubría todas las colinas que rodean nuestra ciudad.
Pero nada comparable, a subir un puerto de ocho kilómetros y seiscientos metros de desnivel, con la niebla pisándote los talones y esa fina lluvia envolviendo tu cuerpo y todo lo que le rodea. Tiempo de introspección. Ritmo "cochinero" y a dejarse seducir por la carretera. Soledad absoluta, sin coches, sin luz y con fuerzas en las piernas. No se puede pedir más. El sol lo dejamos para la próxima semana y el resto del mes de agosto.

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