lunes, 19 de febrero de 2018

Esos deliciosos días...


Esos deliciosos días de invierno con 15º grados y todo el día por delante, se convierten en un regalo divino. Los caminos, después de unas semanas de inactividad, se convierten en auténticos muros. Cuesta subirlos y cuesta bajarlos. Las piernas se han acostumbrado a otras cosas y hay que recordarlas su cometido. El paisaje ha cambiado con la estación y te encanta descubrir los pequeños detalles de ese cambio.
Diseñaste el recorrido que más te gusta y lo estas disfrutando al máximo. Tu cabeza vuela libre y se va hacia lugares insospechados. Paras para contemplar lo que te rodea y tomar alguna instantánea. No quieres que el reloj siga corriendo. Solo rodar y rodar por las pistas que rodean tu ciudad.
 ¡ No es tu ciudad, es tu paraíso!.

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