Esas carreteras de montaña que tanto nos gustan. Cuevas de 180 grados que nos hacen sudar con PASIÓN. Sucesión de eses hasta casi el infinito. A cada pedalada una sorpresa. Paisajes en los que la vista se pierde en un horizonte totalmente deshabitado. Siempre deseando pararte para contemplar la belleza que nos abruma.
Esta vez la recorremos en un vehículo de cuatro ruedas y como casi siempre, en muy buena compañía. Como siempre también echando de menos a esos dos o tres con los que te gusta compartir lo mejor de la vida.
El puerto del Palo, la Marta, Bustantigo, Villallón y el precioso valle del Navia ya estan rondando nuestra cabeza y figuran en la lista de retos para estos meses venideros.

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