Con más de 20.000 km en sus piernas despidió el año la jovenzuela de la imagen. Muchos kilómetros y muchas horas para cualquier mortal. Kilómetros que solo se justifican con la alegría y el gusto por montar en bicicleta de la querida "Conchi". Horas de sol, de frió, de viento y de cansancio. Horas y kilómetros de vida intensa con bajadas de muerte y subidas con grandes desniveles.
Al final unas piernas resistentes, un corazón fuerte y una mente incansable que hacen de todo esto una envidiable pasión.
Y venciendo el fantasma del machismo y de la falta de costumbre de los caballeros. Por suerte va siendo cada día más frecuente encontrar mujeres en los pelotones cicloturistas. Mujeres, como Conchi, que toman la iniciativa a la hora de elegir recorridos, de saltar a los "fugados" o de competir con los que por allí pasaban. Mujeres que no les impone la cifra de 100km y que han perdido el miedo a transitar por cualquier puerto de montaña, siempre con hambre de asfalto.
Por eso y porque he disfrutado mucho estas Navidades a su lado, publico hoy este post.

Eso del fantasma del machismo, vaya imbecilidad
ResponderEliminarde fantasma nada, aún hay mucho
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