Ya se va acabando el año y empiezan las típicas celebraciones de Navidad. No quiero faltar a la cita anual con el Belén de cumbres. Todos los años se coloca debajo del mismo pino piñonero una pequeña cajita de cristal con el Misterio. Todos los años subimos en bicicleta y luego nos damos el lujo de tomar unos dulces navideños con el ambiente distendido que toca. Siempre recordamos lo bonito que nos ha sucedido y los momentos compartidos sobre nuestras trotonas. En ocasiones toca recordar miserias o perdidas dolorosas, como este año. Los típicos cuernos de reno se hacen visibles entre las ranuras de ventilación de nuestros cascos. Cada veo a más chicos y chicas y cada vez los veo con mejor cara.
En este caluroso invierno ha sido una gozada, un tres de diciembre, colocarse las gafas de sol y los pantalones piratas para dal la bienvenida a las fiestas Navideñas.

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