miércoles, 5 de octubre de 2016

Lo de bajarse de la bicicleta en las cuestas está infravalorado...



Lo de bajarse de la bicicleta en las cuestas está infravalorado. Y me voy a explicar. Con el corazón a 90 pulsaciones, llevando la bicicleta del ramal y con la vista al frente la vida se ve de otra manera. Tienes tiempo para hablar, la fauna a tu alrededor existe, el conocimiento de tu entorno es muy superior e incluso puedes ir mirando el mapa y situarte.
En los meses de verano y con un calor sofocante decidimos coger aquella bonita pista. El bosque la mantenía en sombra y deseábamos llegar a la cima del puerto por la vertiente más agreste. Descubrimos víboras en infinidad de oquedades, pudimos escuchar el  canto de los abejarucos a nuestro paso. No nos atragantamos al beber de nuestro bidón y lo más importante, nos relajamos con una entretenida charla sobre lo divino y lo humano.

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