Y llegó el momento de la verdad. Nos ponemos el coulotte corto, nos depilamos las piernas y de momento todo normal. Pero al llegar el instante de colocar el maillot nos damos cuenta del paso del tiempo. Ese maillot no nos queda todo lo bien que nos imaginábamos. Te han salido unas curvas raras y un flotador que llega el momento de lucir. Las piernas blancas y la barriga inminente. Nos damos cuenta que tendremos que sufrir en las subidas y que tendremos que trabajar duro para tener una imagen digna. Imagen digna de nosotros mismos. Las cervezas, las cenas, los pinchos del medio día, en definitiva la buena vida ha dejado su muesca en nuestro cuerpo. Tendremos que luchar contra todos estos inconvenientes y tendremos que disfrutar de losa buenos momentos que sin duda llegarán.
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