Una de esas imágenes que se repiten todos los fines de semana. Pongamos nuestra imaginación a trabajar y demos una explicación a lo que se repite cada sábado y domingo. Una bicicleta candada a la marquesina de la Calle Ana María. Con toda seguridad es de un joven. Vemos que su cadena esta un poco estirada o que la rueda se ha aflojado, su manillar es bastante radical y en la parte posterior del sillín tiene un guarda barros de última generación. Con todos estos datos, estoy seguro, que cada uno de nosotros se puede hacer una idea de como es su dueño. De momento dejemos nuestra imaginación correr. Yo solo puedo prometer que el día que pueda desvelar nuestro pequeño misterio, vosotros seréis los primeros en ver la solución.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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