Otro año más pasando cinco días a la semana por esta bitacora para hablar de mis cosas. No podía ser otra imagen la que despida este pletórico año 2016. Una bicicleta, un ciclista y un sol que se despide en compañía de unas dulces nubes.
Al final la bicicleta es un medio para conseguir la felicidad. Un felicidad que tenemos que encontrar siempre en las personas que llevan estas fantásticas maquinas. maquinas que nos llevan a lugares mágicos y que nos acercan a personas encantadoras.
Sin las personas que diariamente pasáis por aquí tampoco tendrían sentido estas líneas. Algunos conocidos, otros habitantes de lugares lejanos y al final todos enamorados de la vida. Siempre he tratado de mostrar bellas imágenes y adornarlas con pequeñas reflexiones o comentarios. Pequeñas reflexiones sin animo de profundizar y que me sirven para ir a la cama y conciliar el sueño en la más profunda de las calmas.
Hoy no podía ser de otra manera. Dejaré a un lado el comentario sobre los compañeros de salida, sobre la bonita charla durante el café o la interesante visita que hicimos en el pueblo de Bayones. Tampoco hablare del encuentro con el vicepresidente y su amigo o el fantástico pulpo que disfruté en la mejor de las compañías. Hoy toca desearos un feliz año 2017 y salud para poder hacer lo que más os gusta.














































