No hay nada mejor que ir a esperar el día antes de que él llegue a ti. Rodar por la ciudad con la luz de neón, las calles vacías y como música de fondo el sonido de las mangueras que minimizan el impacto de la noche. Cruzarse con los que vuelven de romería. Pues eso es bueno hacerlo todos los días del año y más cuando vas cumpliendo años y la vida te va llenado de experiencias.

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