Con las últimas luces del día se ve todo de otra manera. Por eso me adentré al caer el día en aquel bonito bosque. Y si que mereció la pena. Un corzo se cruza en mi camino, atraviesa la pista por la que emprendía la subida, y lo hace con la mayor de las tranquilidades. Me da tiempo a verlo, a disfrutar de su presencia, a verle esconderse en la espesura. Ni me detengo, sigo mi camino con una enorme satisfacción. Solamente el chispazo de energía que me hizo sentir ese corzo ya hizo de la salida algo especial. Pequeñas cosas que por lo inusuales nos llenan de alegría y nos hacen soñar con un futuro lleno de vida.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...

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