viernes, 7 de agosto de 2015

Con las últimas luces de la tarde


Con las últimas luces del día se ve todo de otra manera. Por eso me adentré al caer el día en aquel bonito bosque. Y si que mereció la pena. Un corzo se cruza en mi camino, atraviesa la pista por la que emprendía la subida, y lo hace con la mayor de las tranquilidades. Me da tiempo a verlo, a disfrutar de su presencia, a verle esconderse en la espesura. Ni me detengo, sigo mi camino con una enorme satisfacción. Solamente el chispazo de energía que me hizo sentir ese corzo ya hizo de la salida algo especial. Pequeñas cosas que por lo inusuales nos llenan de alegría y nos hacen soñar con un futuro lleno de vida.

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