Una suerte tener un local en la ciudad como el Savoy. Con mi querida bicicleta puedo entrar en el local, escuchar en directo grupos como Valvulina o la banda de Lulú y luego volver a casa pedaleando con los ecos de la música resonado en nuestro interior. Lo de recorrer la ciudad con poco trafico y con la luz de neón toda una maravilla.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Suerte total. Eres un tipo muy afortunado por muchas cosas. Lo del Savoy es fenomenal.
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