Me viene a la mente la imagen de ese chico que veo en ocasiones por los alrededores de mi ciudad. Una grave enfermedad le ha dejado sin el omoplato derecho. Y como su afición es andar en bicicleta, se ha empeñado en hacerlo. Sus limitaciones físicas son muy notable. Su equilibrio está mermado, no tiene fuera en ese brazo e incluso hay movimientos que no puede hacer.
El con toda su voluntad se ha preparado una bicicleta a su medida y se ha decidido a salir todos los fines de semana con sus amigos. El buen humor lo lleva incrustado en su piel y la capacidad de superación corre por sus venas. No se de donde saca sus fuerzas y cual es la luz que le guía pero es un ejemplo a seguir y un motivo más para pensar que estos bonitos cacharros son algo más que material sin vida.




