Un cantante, una guitarra con su altavoz y un perro que ejerce de convidado de piedra. En esta bitacora rompemos una lanza a favor de la cantante de Zamora, su perro y todos los que se dedican como ella, a poner una nota de dulzura en nuestros paseos. Nos gusta su manera de entender la vida, nos gustan sus canciones y admiramos la valentía que tienen las personas que deciden dedicarse a vivir de lo que más les gusta. Sueños que se hacen realidad y personas que tienen una opción de vida muy diferente a la nuestra.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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