Creo que eventos como el que nos ocupa, dan una lección importante a los habitantes de la ciudad. A poca sensibilidad que se tenga se pueden sacar un montón de conclusiones positivas. Y que decir del ejemplo que dieron las decenas de voluntarios que por amor al deporte se ocuparon de que todo estuviese en su sitio. Desde esta bitácora mi reconocimiento y mi agradecimiento a todos los que contribuyeron a que un campeonato del mundo se convierta en una lección de humanidad.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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