Lo cierto es que siempre que me encuentro con ciclistas de largo recorrido, en su mayoría foráneos, observo que no se andan con tonterías en lo que respecta al cuidado de sus posaderas. Los que disfrutamos viendo pasar las horas dando pedal sabemos que un buen coulotte y un sillín cómodo son garantía de un agradable día de ciclismo. En los portales de Internet y en las vitrinas de las tiendas cada día se ven más modelos de sillines con categoría. Los más jóvenes están adquiriendo el gusto por los componentes de calidad y con la estética de toda la vida. La comodidad no tiene que estar reñida con la estética y siempre es más barato un buen sillín que estar a todas horas dándose crema en nuestro santo culo.

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