
Parece mentira pero con el cambio de estación me llega un enorme cambio de rutinas. Mejor dicho las rutinas dejan de existir y todo se convierte en un torrente de actividades sin hora y sin día.
Claro que voy a echar de menos esa hora del atardecer donde las sonrisas y la placidez del paseo nos hacían ir a la cama más relajados.
No echaré de menos el sonido de mi despertador avisándome de que la función acababa de empezar.
Se me hará raro tener que trazar cada día el planning de actividades.
Será un problema llevar una alimentación ordenada y equilibrada.
Tendré que andar a mil por hora para acceder a Internet y contarte las miles de anécdotas diarias.
Será inevitable aumentar el número de horas diarias de bicicleta, así como quemar la piel al menor de los descuidos.
La ingesta de helados se multiplicará por mil y la cerveza con limón formarán parte de nuestras conversaciones.
Habrá que madrugar mucho para hacer buenas fotos. Y muchas cosas más que todavía no tenemos ni idea que nos pasarán
Claro que voy a echar de menos esa hora del atardecer donde las sonrisas y la placidez del paseo nos hacían ir a la cama más relajados.
No echaré de menos el sonido de mi despertador avisándome de que la función acababa de empezar.
Se me hará raro tener que trazar cada día el planning de actividades.
Será un problema llevar una alimentación ordenada y equilibrada.
Tendré que andar a mil por hora para acceder a Internet y contarte las miles de anécdotas diarias.
Será inevitable aumentar el número de horas diarias de bicicleta, así como quemar la piel al menor de los descuidos.
La ingesta de helados se multiplicará por mil y la cerveza con limón formarán parte de nuestras conversaciones.
Habrá que madrugar mucho para hacer buenas fotos. Y muchas cosas más que todavía no tenemos ni idea que nos pasarán
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