Unos días atrás asistí aun curso de mecánica de bicicleta, en la sede social de mi club. El fin de semana se presumía lluvioso y la opción de aprender algo de mantenimiento de bicicleta me parecía interesante. Tengo que confesar que si no llega a ser porque un buen amigo me mantiene a mis queridas trotonas, no se que haría (un millón de gracias PEQUE). Pero hoy quiero hablar de la palabra y de la capacidad de comunicar de las personas. Me encontré con un gran comunicador. Cuando te sientas y ves que hay armonía en el interlocutor, que no existen las prisas con el verbo, que el lenguaje es llano y directo, la dicción es clara y limpia y que el "profesor" tiene sobrados conocimientos, solamente te queda escuchar, escuchar, escuchar y aprender, aprender y aprender. Lo cierto es que personas como Vega, son un regalo de compañía. Me cuentan que hacer salidas con él es más de lo mismo. En sus rutas hay un poco de todo, actividad física, cultural, gastronómica y lúdica.¡No se a que ...