Ir al contenido principal

En el puerto




Uno de los puertos más bonitos de nuestra región. 27 km de continuo ascenso y un día de sol que nos haría sudar desde el primer momento.
Como siempre iniciamos el día pedaleando con tranquilidad para, poco a poco, ir incrementando el ritmo y por tanto subiendo pulsaciones. 
Serán más de dos horas intensas y en las que tendremos ocasión de ver muchas cosas. Tenemos controladas un par de fuentes para avituallarnos de agua, algo muy necesario en esta ascensión.
Tendremos ocasión de observar como la vegetación va desapareciendo para acabar conviertiendose en una bonita pradera.
En esta época del año empieza el traslado del ganado del puerto a las zonas bajas, donde pasarán el invierno. Por suerte nos veremos inmersos en todo este movimiento. camiones cargándose d ganado vacuno y caballar. Tiempo para hablar con los lugareños y conocer algo más de la vida rural.
La bajada otra fuente de sorpresas. En una carretera muy bacheada y con piedra suelta tendremos que extremar las precauciones. Otro peligro añadido sen los animales sueltos que invaden la carretera.
Una bajada que también se hace larga y en la que disfrutamos como enanos y sin dar apenas pedal.
Nos salen 100km cuando toca regresar a casa y lo hacemos con una gran sonrisa en la cara. 
¡Que lujo!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana