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Por los Alayos de Dilar




Se me quedará en la retina y en la memoria ese día. Es una de esas rutas con tintes de excesiva dureza y con una espectacularidad difícil de encontrar. De lejos parecía una pista que se iba hacia las nubes. ¡Imposible que la ruta pase por allí! Pero al final si que pasamos por allí. Pero el desnivel nos llevaba a unos paisajes poco habituales para nuestros ojos. La pista de polvo blanco compacto parecía una alfombra y se dejaba deslizar con un tacto diferente. Si a esto añadimos un par de decenas de kilómetros, ya tenemos el mapa completo de la zona. Los picachos que se dibujaban en la lejanía se acercaron y nos mostraron la grandiosidad del lugar.
Lo rematamos con la compañía de un par de locales con una disposición a la conversación poco habituales. El "Guty" y su compañero de fatigas hicieron de perfectos anfitriones y con ellos disfrutamos de un precioso atardecer.
Para rematar la jugada nos os alojamos en algo parecido al paraíso. No se podía pedir más. ¡Hay que volver a Dilar!

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana