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La ruta de Roberto

Por el valle de Turón nos llevo Roberto, el último día del verano betetero. Una radiente jornada y un minero asturiano hicieron que en mi cabeza apareciesen muchas imagenes de la infancia.
Un recorrido lleno de restos arqueológicos de una epoca muy reciente. Pozos abandonados, maquinaria que solo sirve como testimonio del pasado y muchas historias de gente escepcional. Varias horas para llegar al tajo y jornadas de 12 horas lo explican todo.
Una ruta diferente en la que Roberto con maestria y sencillez nos llevo a la historia más reciente de nuestra gente.
Una ruta que ya cuenta con el testimonio audiovisual de Cimafermin

Comentarios

  1. Gracias por atribuirme la autoría de la ruta, pero en realidad es la ruta de Turón. Yo me limité a hacer de guía. El año que viene intentaremos mejorar, o al menos cambiar un poco el trazado. ¡Allí te espero!

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  2. Pedazo de guía eres. Un verdadero lujo escucharte y compartir mesa y mantel. tienes toda mi gratitud

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana