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Viaje a ItacaV

 
Casi siempre resulta sencillo relacionarse con gente viajera. Pero si viajamos en bicicleta la afinidad hace que las cosas sean más sencillas. Ahora mismo echo a vista atrás y empiezo a recordar los encuentros vividos en este particular viaje. En primer lugar la bicicleta del chinchinabo que estuvo a la altura en los 60km de compañía por el camino francés y su joven propietaria que me brindó una fantástica comida en Mansilla de las mulas. Seguido del gran Paul que con una sola mirada me puso las orejas tiesas y me dio toda una lección de fuerza y serenidad. ¡Menudo tipo, con una titan desert en las piernas y como si nada! Todo un ejemplo de muchas cosas. Y la pareja de hermanos del pueblo ese de Burgos, el de los nombres raros. Su gran lección sobre la cadena de montaje de Iveco y un buen ejemplo para su hermano. Genial eso de ir a comprar ropa para estar igual equipados. O el italiano con en tobillo izquierdo destrozado y con su gran bicicleta de paseo estaba en todas partes. O el grupo de Fromista, cicloturistas de diversas partes que el camino les unió y les hizo llevar el humor en el cuerpo. O las decenas de grupitos que nos adelantaban a toda velocidad pero que tenían un segundo para saludarnos y mirarnos con una gran complicidad.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana