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La bicicleta porque....


“La bicicleta porque me lleva “volando” a cualquier lugar. La cámara por que tiene el potencial de convertir “cualquier lugar” en una fotografía. Pero la cosa no es tan simple, la bicicleta es libertad, elegancia en el desplazamiento. La posibilidad certera del movimiento, rotación y translación, el universo se mueve, gira. La bicicleta es silenciosa. Se puede sorprender con la presencia. Se está y se desaparece de la escena en un solo ¡abracadabra!. Se es gato y ave y pez no un centauro cuando el cuerpo se amalgama con los fierros de la bici. Y mientras se va volando a la velocidad conveniente, se puede capturar el vuelo de otras aves. A veces van simplemente añadiendo unos metros más a sus vidas. Los abuelos van fumando y pedaleando al ritmo que les impone el llamado de la pelona, pero van y vienen y dejan la juventud y el humo atrás, van buscando lo que ha de ser, lo que viene en la próxima esquina en el próximo minuto… A veces llueve y se mojan los cuadernos, la tinta mancha el papel y el agua quita el sudor de la frente mientras el esfuerzo purga los pecados. Si el esfuerzo es diario se obtiene premios. Se tiene derecho a un pecado mortal a la semana o a diez pecados veniales por día. Y con la cámara la mayoría de las veces la imagen se hace esquiva, la luz cambia radicalmente y el resultado es ilegible. Todo es ilusión, un mundo privado. De vez en cuando la fotografía grita cuestiones para ser leídas a conveniencia. Dentro del retrato los espejos nos hablan. Las velas y su flama de todos los colores evocan el purgatorio y a la vez un presente para los dioses, o para un solo dios. Como se crea conveniente. Pero hay dos cosas que me gustan especialmente cuando voy en bici. Un buen culo en la barra, y transitar en sentido contrario al ordenado. Ya no soy comunista ni budista. Soy ciclista. Pulso muchachos y a pedalear para no perder el equilibrio”.
Giovanni Fierro

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¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana