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Un mar de tranquilidad. La humedad del bosque. Colores de otra estación. El delicado sonido del agua deslizándose por las piedras. En la espesura mil voces de aves. El sendero con la tierra casi convertida en barro. Caminar con cuidado para no deslizase hacia el riachuelo. Camino con multiples trampas a base de piedras, agua y surcos. La espesura que hace de la tarde casi la noche. Los silencios que nos permiten encontrarnos con lo ancestral. Las conversaciones que nos llenan de risas y de buenos momentos. Es tiempo de comerse el bosque. Hay que aprovechar los cálidos días de otoño para llenarnos de toda su vida.

Comentarios

  1. El otoño y la primavera son las dos estaciones con un aura mística que me encanta. Charlynos.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana