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a media tarde


Pasear por sus calles es hacer un viaje a tiempos mejores. Cualquier rincón de aquel pueblo recuerda tiempos pasados mejores. Otra época el la que el pueblo crecía gracias a la afluencia de veraneantes y a una economía saneada basada en la agricultura y la ganadería. A esas horas de la tarde nos cruzamos con muy pocos lugareños. Las calles vacías y la ausencia de ruidos hacían del paseo algo muy tranquilo. El fuerte sol reflejaba figuras en las paredes de las viejas casas. Entramos en un café de los de toda la vida. Las abuelas jugaban al parchis mientras el dueño del local navegaba por Internet sentado en un enorme y desproporcionado sofá. Mientras mi anfitrión me contaba historias de la localidad y de sus aventuras juveniles apurábamos nuestra consumición. La tarde se fue echando y nuestras piernas necesitaban darse un buen calentón para llegar a nuestra casa con la luz de la tarde. Una sinuosa carretera, con continuas subidas y bajadas nos ponía a prueba. Los poco educados automovilistas nos daban las luces y nos pitaban sin cesar. El encanto del lugar se veía roto nada más coger la carretera nacional, pero ya nadie me podía quitar las imágenes que me había llevado en mi querida Lumix.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana