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La calle desierta, la noche ideal





La calle desierta, la noche ideal. Atravesar las calles de la ciudad a esas horas del sueño tiene su punto. La misma calle que recorres cuando el bullicio reina, cuando los transeúntes están por todas partes, cuando el ruido te rodea o cuando las emisiones de los vehículos se deslizan a tu alrededor. Mi silenciosa Brompthon se desplaza alegre en estas situaciones. El silencio de la noche, la soledad de las aceras y la humedad de la noche se unen para dar al momento un halo especial. En ocasiones se suma le lluvia para hacer un poco más misterioso el momento. Siempre te encuentras algún transeúnte en bicicleta, suelen ser de color y su pedalear desenfadado no deja de sorprenderte. Por allí pasan también personas perjudicadas por el alcohol que apenas pueden fijar la mirada en tu persona. Con paso acelerado ves a los que madrugan para llegar a su trabajo. Sobre mi Brompthon me siento bien. Pedaleo cuesta abajo. Pensando en que cogeré rápidamente la horizontal. Recordando instantes felices. Haciendo la digestión de una sabrosa cena. Sintiendo los efluvios de una cerveza de calidad y sabiendo que hay pocos placeres tan agradables como el que estas viviendo en esos instantes. Pedalear con los sentidos a flor de piel, cuesta abajo y con la carretera completamente despejada.

Comentarios

  1. Leer sensaciones como las que relatas, hacen sentir bien a quien las lee. Al menos, conmigo así ha sido. Gracias.

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Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

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