
Lo mejor de este atardecer han sido las compañias. Es cierto que todos los atardeceres son distintos, pero son mucho mejores cuando los disfrutas en buena compañía. Primero acompañando a un corredor de fondo, buen deportista y mejor chico. Después haciendo fotos a las dueñas de las bicis, unas jovencitas con muy buen rollo. Finalmente sentado en el césped de la colina, acompañado por un buen amigo, hablando de nuestras últimas salidas en bicicletas y de todo aquello que va surgiendo. Una conversación ágil, amena e inteligente que finalizó con la misma rapidez que el sol se despidió de los paseantes.
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