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Con 300



Con 300 tipos/as por los montes de Piloña y he tenido tiempo de:
Rodar el primero del grupo.
Rodar el último del grupo.
Rodar en solitario.
Rodar y conversar en las zonas tranquilas
Rodar con mis compañeros de club.
Hacer colas en las trialeras.
Compartir risas en las zonas de avituallamiento.
Reparar una cadena rota.
Colocar a mi corazón al límite de sus posibilidades.
Rodar a 32ºC.
Ver a mi compañero rodar campo a través y su bici también.
Disfrutar de una tranquila ducha y de una merienda cena que me supo a gloria.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana