Ir al contenido principal

Por las playas de California





Creeme si te cuento que aquel café me transportó a una playa paradisiaca. Música, chicas y muchas tablas de surf fue lo que me encontré de golpe. Ver pero no tocar era la regla. Por suerte todo transcurría en mi día tranquilo. El olor de las barbacoas me lo ponía difícil. Miles de furgonetas distraían mi atención. Un grupo de músicos con las caras cubiertas estaba subido al escenario. La luz cálida del atardecer se quería colar en mi Lumix. Estos chicos se desplazan en unas pesadas bicis con neumáticos gruesos. Todos miran para el horizonte. Una sensación de tranquilidad recorre mi cuerpo y cuando mejor me lo estoy pasando me despierto con el sonido de: El tren ha llegado a su destino.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana