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Preparativos.

Nos encontramos al fondo de la cafetería. El ordenador encendido y los track de la ruta en la pantalla. Había sido un parto difícil. Cambio de destino, cambio de compañeros y una nueva ruta que nos llenará de buenos momentos. Mis compañeros con distintos talantes. Mi compañero habitual de ruta con la ilusión de pasar ocho días en nuestro PARAISO NATURAL. Mis otros dos compañeros con la inseguridad de la primera vez y con la incertidumbre de cómo resultará todo. Hablamos primero de la ruta a seguir, luego de la logística de traslados, alojamientos y manutención. Como siempre acabamos soñando como resultará todo. En nuestras cabezas ya figuran nombres como Burbia, Peranzanes, Leitariegos, Torrestio, Brañilín, Puebla de Lillo, Oseja de Sajambre y Cosgaya. Será una ruta con muy pocos pueblos y mucha montaña. Nos queremos comer la Cordillera Cantábrica a bocados, pero sobre todo queremos descubrirnos y conocernos un poco mejor. Seremos más que compañeros por una semana. Compartiremos mesa y mantel, Compartiremos las inclemencias del tiempo. Afrontaremos averías mecánicas, situaciones inesperadas y momentos de cansancio. Y todo lo que nos pase servirá para afianzar los lazos de amistad que ya nos unen.







P.D. ¡Dejame recordar, si todavía no tengo bicicleta!

Comentarios

  1. Lo ratifico todo, y no te preocupes, la falta de entrenamiento la suplirá ese plus que da siempre el estreno.

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  2. Suena bien, lo vais a pasar de coña... Ojalá os acompañe el buen tiempo. Buena ruta!

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  3. Cada día lo tenemos mas cerca y las reservas mas reservadas y Jose Luis, no te preocupes, como toda unidad de elite, no dejaremos compañeros por el camino, con lo cual, esperaime cabrones!!!

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¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana